Las etapas de inversión en startups: de la semilla a las rondas grandes
Las startups no se financian de una vez, sino por etapas sucesivas, de la semilla a las rondas grandes. Cada etapa tiene un perfil distinto: entrar temprano ofrece más potencial y más riesgo; entrar tarde, lo contrario. Entender las etapas ayuda a elegir dónde encaja el capital de cada inversionista.
Una startup no consigue todo su capital de una sola vez. Se financia por etapas sucesivas, y cada una corresponde a un momento distinto de madurez de la empresa. Entender esas etapas es clave para un inversionista, porque el riesgo, el potencial y el precio de entrada cambian por completo según en cuál se participe.
La lógica es que la empresa levanta capital para llegar al siguiente hito, y con cada hito alcanzado su valoración sube, permitiéndole levantar más capital a un precio mayor. Quien entra temprano compra barato pero asume el máximo riesgo; quien entra tarde paga más pero sobre una empresa más probada.
De la idea a la escala: las grandes fases
- Etapa semilla: la empresa apenas empieza, muchas veces con poco más que un equipo y una idea o un prototipo. Máximo riesgo, máximo potencial, precio de entrada más bajo.
- Etapas tempranas: la empresa ya tiene producto y algo de tracción, y busca capital para crecer. El riesgo baja algo respecto a la semilla, pero sigue siendo alto.
- Etapas de crecimiento: la empresa tiene un modelo que funciona y busca capital para escalar. Menor riesgo relativo, menor potencial de multiplicación, precio de entrada más alto.
- Etapas avanzadas: la empresa está consolidada y busca capital para expansión mayor o para prepararse a una salida. El perfil se acerca más al de una empresa establecida.
Entrar en la semilla es comprar máximo potencial al máximo riesgo. Entrar en etapas avanzadas es pagar más por una empresa más probada. No hay una etapa mejor: hay una que encaja con tu tolerancia al riesgo y tu horizonte.
Qué cambia para el inversionista en cada etapa
Cuanto más temprano entras, mayor es la probabilidad de que la empresa fracase, pero también mayor el potencial de multiplicación si triunfa, porque compraste tu participación cuando valía muy poco. Cuanto más tarde entras, más información tienes sobre la empresa y menor el riesgo de fracaso total, pero también menor el potencial, porque ya pagas un precio que refleja buena parte de su progreso.
También cambia la iliquidez y el horizonte: una inversión en semilla puede tardar muchos años en materializar cualquier retorno, mientras que una en etapa avanzada puede estar más cerca de una salida. Ninguna es líquida, pero el horizonte esperado varía.
Cómo elegir según tu perfil
La etapa correcta depende de tu tolerancia al riesgo dentro de la ya arriesgada capa de apuestas. Un inversionista que busca el máximo potencial y tolera la máxima incertidumbre puede inclinarse a etapas tempranas, siempre diversificando mucho. Uno que prefiere algo menos de riesgo dentro del venture puede preferir etapas más avanzadas. En ambos casos, la diversificación y el dimensionamiento prudente de la capa de apuestas siguen siendo la regla.
En Basalto, la exposición a venture se estructura con conciencia de estas etapas y de su distinto perfil de riesgo, siempre dentro de la lógica de que es capital de la capa de apuestas y de que la diversificación es indispensable. Es una posibilidad para esa porción del patrimonio que se puede perder, no un lugar de retornos garantizados en ninguna etapa.
Fuentes
- iNNpulsa ColombiaEntidad oficial de fomento al emprendimiento y la financiación de startups en Colombia.
- Superintendencia Financiera: consumidor financieroOrientación oficial sobre el riesgo y la liquidez de las inversiones en empresas.