Qué es y cuándo tiene sentido
En un préstamo con garantía hipotecaria el inmueble queda como respaldo de la obligación, pero la propiedad y el uso siguen siendo del empresario. Es la figura que permite convertir un activo inmovilizado (una bodega, un local, una oficina, una casa) en capital de trabajo sin tener que venderlo.
Tiene sentido cuando el negocio es rentable pero el calendario no coincide con el del banco: una oportunidad de compra que se cierra en semanas, un lote que hay que asegurar antes de que se lo lleve otro, una temporada que exige inventario antes de facturarlo, o una deuda cara que conviene consolidar.