Venture

La iliquidez del venture: por qué tu dinero se queda ahí durante años

Invertir en startups amarra el capital durante años, sin un mercado donde vender la participación. Esa iliquidez extrema es parte de la naturaleza del venture, y define que solo debe recibir capital que no vas a necesitar por mucho tiempo. Entenderla evita entrar con dinero que hará falta antes.

Foto de Santiago Moreno GiraldoSantiago Moreno Giraldo6 min de lectura

De todas las clases de activo, el venture es probablemente la más ilíquida. Cuando inviertes en una startup, compras una participación para la que no existe un mercado donde venderla cuando quieras. El capital queda comprometido durante años, muchas veces sin flujo mientras tanto, hasta que ocurre un evento que permita realizar la inversión: una venta de la empresa, una nueva ronda o una salida a bolsa, si es que ocurre.

Esta iliquidez no es un defecto que se pueda corregir, es la naturaleza del activo. Una startup necesita tiempo para crecer, y ese tiempo es el que el inversionista tiene que esperar. Entenderlo antes de entrar es clave, porque define qué tipo de capital puede ir al venture: solo el que de verdad no vas a necesitar durante años.

Por qué no hay salida antes de tiempo

Una acción cotizada se vende en segundos porque hay un mercado con compradores esperando. Una participación en una startup no: no hay bolsa donde ofrecerla, y encontrar a alguien dispuesto a comprarla antes de un evento de liquidez es difícil y, si se logra, suele ser con un descuento fuerte. Por eso, en la práctica, el capital que entra al venture se da por comprometido hasta que la empresa tenga un evento que lo libere.

En el venture no hay botón de venta. El capital se compromete por años y solo se realiza si la empresa tiene un evento de liquidez. Por eso solo debe ir aquí dinero que puedas olvidar por mucho tiempo.

Qué implica para dimensionar la apuesta

  • Solo capital de horizonte muy largo, que no vayas a necesitar en años, debería ir al venture.
  • La iliquidez se suma al riesgo de perder la apuesta: no solo puedes perder, sino que además no puedes salir mientras esperas el resultado.
  • Refuerza que el venture sea la capa de apuestas, pequeña y acotada, nunca capital que la vida pueda reclamar antes de tiempo.
  • Escalonar entradas en distintas startups y momentos ayuda, pero no crea liquidez donde no la hay.

La iliquidez como filtro de disciplina

Vista de otra forma, la iliquidez del venture es un filtro de disciplina: obliga a comprometer solo capital que de verdad sobra y que puedes olvidar. Si un inversionista siente la tentación de poner en startups dinero que podría necesitar, la iliquidez le está avisando de que esa apuesta es demasiado grande para su situación. Respetar ese filtro es parte de invertir bien en la clase de activo más arriesgada de todas.

En Basalto, cuando estructuramos exposición a venture, la iliquidez y el horizonte largo son parte de la conversación desde el principio: es capital de la capa de apuestas, que se compromete por años y que se debe poder perder por completo. Es una posibilidad para esa porción del patrimonio que no necesita liquidez ni tiene un uso previsto, no un lugar de rendimientos garantizados ni de capital que hará falta antes.

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