La evolución del crédito privado: de nicho a clase de activo global
En poco más de una década el crédito privado dejó de ser un nicho para convertirse en una de las clases de activo de mayor crecimiento del mundo, con un tamaño que se acerca a los dos billones de dólares. Detrás hay un cambio estructural en cómo se financian las empresas, y una oportunidad que también llega a Colombia.
Hace una década, prestarle a empresas por fuera del banco era un rincón poco conocido de las finanzas, reservado a unos pocos inversionistas institucionales. Hoy es una de las clases de activo de mayor crecimiento del mundo. Según estimaciones de la industria, el crédito privado global pasó de unos cientos de miles de millones de dólares a comienzos de la década pasada a acercarse a los dos billones de dólares, multiplicándose varias veces en pocos años.
Ese crecimiento no es una moda pasajera, sino el reflejo de un cambio de fondo en cómo se financian las empresas. Entender qué lo empujó ayuda a un inversionista con patrimonio a leer la oportunidad con realismo, sin idealizarla ni ignorar que un crecimiento tan rápido también trae riesgos que conviene mirar de frente.
Qué cambió en la última década
El punto de quiebre fue la crisis financiera de 2008. Tras ella, la banca se volvió más cautelosa y la regulación la empujó a reducir cierto tipo de préstamos, sobre todo a empresas medianas. Ese hueco lo empezaron a ocupar gestores especializados que le prestaban directamente a las empresas, y lo que nació como una respuesta a un vacío se convirtió en una industria propia. McKinsey describe esta expansión como el paso del crédito privado a una etapa de madurez, en la que ya no es un complemento marginal de la banca sino un canal de financiación por derecho propio.
El crédito privado no creció quitándole a la banca sus mejores clientes: creció ocupando el espacio de empresas viables que la banca dejó de atender bien tras 2008. Ese hueco estructural es lo que sostiene la clase de activo.
Por qué atrajo tanto capital
- Un rendimiento por encima del efectivo y de la renta fija tradicional, que compensa el riesgo de crédito y la iliquidez de prestar a plazo.
- Un comportamiento distinto al del mercado público de acciones y bonos, útil para diversificar un patrimonio.
- Rendimientos que en buena parte se pactan sobre tasas variables, lo que ayudó cuando las tasas subieron en el mundo tras años de dinero barato.
- La posibilidad de estructurar cada operación con garantías y condiciones a la medida, algo que un bono estandarizado no permite.
A la vez, el propio crecimiento es una señal de precaución. Cuando mucho capital persigue una clase de activo, la tentación de relajar los criterios para colocarlo aumenta. Por eso, más que preguntarse si el crédito privado está de moda, un inversionista debería preguntarse si el vehículo concreto origina con disciplina, respalda con garantías reales y es transparente con sus números de mora y recuperación.
Cómo llega esta evolución a Colombia
La misma lógica que impulsó el crédito privado en el mundo opera en Colombia, con matices propios. Aquí una parte grande de las pymes no accede a crédito formal suficiente, no por falta de viabilidad sino porque el modelo bancario evalúa historial y garantías estandarizadas. El marco de garantías mobiliarias vigente desde 2013 y la factura electrónica dieron una base más sólida para respaldar operaciones sobre bienes muebles y cuentas por cobrar, lo que hace más viable el crédito privado bien estructurado.
En Basalto operamos en ese cruce entre empresas viables desatendidas y capital que busca rendimiento diferenciado, con el crédito respaldado por garantías reales como base. Somos un vehículo de inversión privada por invitación, no un fondo que capta del público, y entendemos la evolución del crédito privado no como una razón para relajar criterios, sino como la evidencia de un hueco de mercado que solo se atiende bien con disciplina en cada operación, sin garantizar ningún rendimiento. Para el detalle de esta clase de activo, la página de inversión en deuda privada lo desarrolla.
Fuentes
- McKinsey: la próxima era del crédito privadoAnálisis de la maduración del crédito privado como clase de activo global.
- Ley 1676 de 2013Régimen de garantías mobiliarias que dio base al crédito respaldado en Colombia.