Mercado cambiario

El dólar se ha movido mucho en 2026: cómo proteger tu empresa si importas

En 2026 la TRM ha tenido semanas con variaciones de más de 3% en pocos días, en ambas direcciones. Para una empresa que importa insumos o maquinaria, esa volatilidad no es una curiosidad de mercado: es un costo que puede aparecer entre que cotizas y que pagas. Hay formas concretas de reducir esa exposición.

Foto de Francisco HigueraFrancisco Higuera6 min de lectura

La Tasa Representativa del Mercado (TRM) es el promedio ponderado de las operaciones de compra y venta de dólares registradas en Colombia el día hábil anterior. La calcula la Superintendencia Financiera y el Banco de la República la certifica diariamente, y es la referencia oficial para convertir pesos a dólares en cualquier operación formal en el país.

En 2026 esa cifra se ha movido con fuerza en las dos direcciones. Ha habido semanas en las que el dólar subió más de 3% en pocos días, y semanas inmediatamente después en las que bajó una magnitud parecida. Para quien no toca dólares en su operación, eso es una noticia más. Para quien importa insumos, maquinaria o materia prima, es un factor que puede mover el margen de una venta entera.

Por qué se mueve tanto

El tipo de cambio de un país como Colombia responde a varios factores a la vez: el nivel de tasas de interés interno frente al de Estados Unidos (que afecta cuánto capital entra o sale buscando rendimiento), el precio del petróleo (porque Colombia sigue siendo exportador neto de crudo), y el apetito general por riesgo en los mercados emergentes. Cuando varios de esos factores se mueven en la misma dirección al tiempo, el efecto en la TRM se amplifica.

No hay forma de predecir con certeza hacia dónde va el dólar la próxima semana, y cualquiera que lo prometa está vendiendo algo. Lo que sí se puede hacer es reducir cuánto te afecta que se mueva.

Qué puede hacer una empresa importadora

  • Cotizar en pesos cuando el proveedor lo permita, para trasladarle a él parte del riesgo cambiario en lugar de asumirlo tú solo.
  • Fijar el tipo de cambio en el momento de cerrar el pedido, no en el momento de pagarlo, si tu proveedor o tu banco ofrecen esa opción, en vez de dejarlo flotando hasta la fecha de pago.
  • Construir el margen de venta con un colchón cambiario explícito, en lugar de calcularlo con la TRM del día de la cotización y asumir que se mantendrá igual semanas después.
  • Escalonar las compras de dólares en el tiempo en vez de comprar todo el monto necesario en un solo momento, para no quedar expuesto al nivel de un solo día.

Cuando el problema no es el tipo de cambio, sino el momento

Muchas veces el verdadero problema no está en cuánto vale el dólar, sino en que la empresa necesita comprar la mercancía ahora y no tiene la caja lista en ese momento exacto, así que termina comprando dólares en un mal día porque no puede esperar. Ahí ayuda un instrumento de capital de trabajo, no uno cambiario: tener una línea de crédito lista para usar en el momento en que aparece la oportunidad de compra, en lugar de depender de que la caja propia coincida con el momento correcto del mercado.

Una empresa que ya tiene maquinaria, vehículos o un inmueble pagado puede usar esos activos para respaldar una línea de capital de trabajo pensada justamente para estos momentos: comprar insumos o inventario cuando conviene, no cuando la caja lo permite. Es una forma indirecta, pero efectiva, de reducir el efecto que la volatilidad cambiaria tiene sobre el negocio.

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