Asignación de capital

Correlación con la bolsa: por qué vale tener algo que no suba con todo

Cuando la bolsa cae, arrastra a casi todo lo que se mueve con ella. Tener activos poco correlacionados con el mercado, como algunos alternativos, ayuda a que el portafolio no caiga todo a la vez. Esa baja correlación, más que un rendimiento mayor, es lo que aportan al conjunto.

Foto de Francisco HigueraFrancisco Higuera6 min de lectura

Uno de los aportes menos comprendidos de los activos alternativos a una cartera no es su rendimiento, sino su comportamiento cuando la bolsa cae. En un portafolio hecho solo de activos que se mueven con el mercado, un mal momento de la bolsa golpea todo a la vez. Tener algo que no suba ni baje con el mercado, es decir, poco correlacionado con él, es lo que evita que la cartera entera dependa de un solo motor.

La correlación mide qué tan parecido se mueven dos activos. Los que están muy correlacionados con la bolsa suben y bajan con ella; los que están poco correlacionados siguen su propia lógica. En una crisis, cuando casi todo lo que cotiza cae al mismo tiempo, tener algo que no dependa del ánimo del mercado es exactamente lo que amortigua el golpe.

Por qué la bolsa arrastra a casi todo

En los mercados públicos, en momentos de pánico las correlaciones tienden a subir: los inversionistas venden todo lo que pueden vender para conseguir efectivo, sin distinguir mucho la calidad. Eso hace que activos que en calma se comportan distinto caigan juntos en la crisis, justo cuando más querrías que algo aguantara. Por eso la diversificación dentro de la bolsa protege menos de lo que parece cuando de verdad hace falta.

En una crisis, casi todo lo que cotiza cae junto, porque todos venden para conseguir efectivo. Tener una parte del patrimonio que no dependa del precio diario de la bolsa es lo que de verdad diversifica cuando importa.

De dónde viene la baja correlación de las alternativas

Un crédito privado bien respaldado depende de que el deudor pague, no de que la bolsa suba o baje esa semana. Un proyecto de real estate depende de que se construya y se venda, con su propio ciclo. Esa dependencia de factores distintos a los del mercado público es la fuente de la baja correlación. No significa que las alternativas no tengan riesgo, sino que su riesgo es de otra naturaleza, y por eso no se realiza al mismo tiempo que el de la bolsa.

  • La baja correlación no elimina el riesgo del activo, solo hace que no coincida con el de la bolsa.
  • Los activos ilíquidos, al no cotizar a diario, no muestran una caída de precio cada vez que el mercado se mueve, lo que reduce el pánico, aunque su valor económico también fluctúe.
  • Combinar activos poco correlacionados es lo que hace que la cartera no caiga toda a la vez, que es la esencia de diversificar de verdad.

Cómo usar esto al construir la cartera

La lección práctica es no medir una alternativa solo por su rendimiento, sino también por lo que aporta al conjunto: si se comporta distinto a lo que ya tienes, añade diversificación real, aunque su rendimiento no sea el más alto. Una cartera que combina mercados públicos con alternativas poco correlacionadas suele caer menos en los malos momentos, y esa menor caída, por el interés compuesto, ayuda al resultado de largo plazo tanto como un rendimiento mayor.

En Basalto, las alternativas que estructuramos aportan precisamente esa pieza poco correlacionada con la bolsa: crédito respaldado y real estate cuyo rendimiento depende de las operaciones y no del ánimo del mercado público. Es una forma de que una parte del patrimonio no caiga al mismo tiempo que la renta variable, complementándola, sin garantizar rendimiento y sin estar libre de su propio riesgo.

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